La preadolescencia, la adolescencia y la juventud son etapas de gran transformación. A menudo aparecen dificultades emocionales, conflictos familiares, inseguridades o situaciones que pueden generar sufrimiento tanto en los jóvenes como en su entorno.
En Umera ofrecemos un espacio seguro y cercano donde adolescentes, jóvenes y familias puedan comprender qué está pasando, dar sentido al malestar y construir herramientas para afrontarlo de forma saludable.
Nuestra intervención psicológica individual se dirige principalmente a adolescentes y jóvenes, a partir de los 10 años. También acompañamos a padres y madres que quieren comprender mejor qué les está pasando a sus hijos, revisar dinámicas familiares, trabajar herramientas educativas y emocionales o afrontar dificultades relacionadas con la crianza, los límites, la comunicación y la regulación emocional en casa.
Muchos adolescentes sienten que nadie acaba de entender qué les pasa. A veces lo expresan con palabras, y otras a través del comportamiento, el aislamiento, la irritabilidad o el bloqueo emocional.
Trabajamos desde una mirada cercana, respetuosa y flexible. El objetivo no es solo reducir el malestar, sino favorecer una identidad más segura, autónoma y coherente con quienes son.
Cuando los niños son pequeños, muchas dificultades no pasan solo por el niño o la niña, sino también por la dinámica familiar, los límites o la comunicación. Por eso ofrecemos espacios de orientación y trabajo de parentalidad.
Hacemos una primera visita con los padres o referentes adultos, valoramos la situación familiar y os orientamos sobre qué tipo de acompañamiento puede ser más útil para vosotros.
Si te reconoces en alguna de estas situaciones, pide ayuda.
Las preguntas que más nos hacen antes de empezar.
La intervención psicológica individual se dirige principalmente a adolescentes y jóvenes, a partir de los 10 años. Con familias con niños más pequeños, el trabajo se centra en la parentalidad y la orientación a los padres.
Hacemos una primera visita con los padres o referentes adultos, valoramos la situación familiar y orientamos qué acompañamiento puede ser más útil. La intervención se centra en los adultos y, si es clínicamente útil, la psicóloga puede hacer alguna visita exploratoria con el niño.
Si consideramos importante un abordaje psicológico infantil específico, os derivamos a profesionales o centros especializados de nuestra confianza, según las necesidades de cada caso.
Es un primer encuentro con nuestra psicóloga especialista para comprender mejor la situación, valorar las necesidades de la familia y orientar qué tipo de acompañamiento puede ser más adecuado en cada caso.
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