Nos construimos en relación con los demás, y por eso es vital que nos conozcamos y cuidemos a nosotros mismos dentro de las relaciones y, a la vez, que seamos capaces de conocer y cuidar a los demás con los que establecemos un vínculo. Saber comunicar dentro de la relación de pareja, ser capaz de poner límites, vivir una sexualidad plena, ser asertivos, poder empatizar con el otro, tomar decisiones importantes, respetar la unidad y la individualidad, cambiar dinámicas poco funcionales, etc.
Cuando lo necesitéis, pedid ayuda.
En Umera ofrecemos un espacio neutral para que las parejas exploren sus dinámicas, entiendan mejor sus conflictos y se comprendan a sí mismas y a su relación.
La terapia de pareja en Umera busca facilitar un proceso de comprensión y decisión basado en el respeto mutuo, construyendo un bienestar duradero para ambos.
En Umera acompañamos a las parejas en momentos de dolor, ayudándolas a transformar ese sufrimiento en aprendizaje y crecimiento, con un entorno de apoyo y respeto para tomar decisiones conscientes.
En terapia no solo exploramos la relación, sino que te ayudamos a reconectar contigo mismo/a, identificar tus necesidades y ser honesto/a sobre lo que esperas. En Umera te acompañamos en este camino de autodescubrimiento y decisiones conscientes en pareja.
Si te reconoces en alguna de estas situaciones, pide ayuda.
Si te cuesta encontrar sentido a las cosas de tu día a día, te sientes triste, cansado/a o desanimado/a la mayor parte del tiempo, si te cuesta encontrar cosas que te motiven o que te hagan ilusión, te encuentras apático/a, sin ganas de hacer nada o si te cuesta concentrarte, tienes dificultades para dormir o presentas un humor cambiante… pide ayuda.
Si sientes que las situaciones te superan y no sabes cómo enfrentarlas, si sientes un malestar que no te permite sacar adelante tus proyectos, si te sientes irritable, tenso/a y preocupado/a la mayor parte del tiempo, si experimentas miedos e inseguridades y sientes que pierdes el control sin que puedas hacer nada, que te ahogas incluso en un vaso de agua… pide ayuda.
Si no puedes dejar de pensar sin llegar a encontrar nunca una respuesta, si hay temas que te preocupan, que siempre se repiten dentro de tu cabeza y no te dejan vivir en paz, si experimentas pensamientos catastrofistas y que te generan ansiedad o necesitas comprobar las cosas varias veces y sigues teniendo dudas, si tienes miedos y manías extrañas, si a menudo repites ciertas conductas o rituales, si necesitas que todo esté en orden y simetría o si necesitas tenerlo todo siempre bajo control… pide ayuda.
Si sientes que una situación te sobrecarga, si sientes que estás constantemente activado/a y te cuesta frenar la mente, si sientes desesperación y presentas un humor irritable, si te encuentras constantemente en tensión y te sientes desbocado/a o preocupado/a, si has vivido una experiencia (o una suma de experiencias) significativas que no sabes cómo gestionar y sientes que todo se te acumula, si sientes que todo esto afecta a tu vida personal y profesional… pide ayuda.
Si crees que te cuesta entender las relaciones interpersonales y no sabes cómo comunicarte con los demás adecuadamente, si detectas en ti mismo/a unos patrones de comportamiento restrictivos y repetitivos, si tienes unos intereses muy específicos y singulares que a menudo ocupan tu mente, si ves que te cuesta entender las emociones propias y las de los demás… pide ayuda.
Si te encuentras que cuando vas a dormir estás dando vueltas en la cama sin llegar a conciliar el sueño, si cuando te duermes te despiertas a media noche y no puedes seguir durmiendo, si te despiertas cada mañana antes de que suene el despertador, si no puedes descansar… pide ayuda.
Si sientes vergüenza cuando tienes que hablar con una persona desconocida, si te preocupa molestar a los demás cuando tienes algo que decir, si siempre pones a los demás por delante de ti, si sientes inseguridad ante una audiencia, si ves que te estás aislando del resto, si te preocupa lo que los demás pensarán de ti, si no puedes controlar tus reacciones cuando te sientes observado/a… pide ayuda.
Si sientes que hay emociones que te dominan a ti en vez de tú a ellas, si te cuesta superar eventos significativos de tu vida que te hacen sentir mal, si te cuesta identificar cómo te hace sentir lo que ocurre a tu alrededor y no sabes cómo actuar, si tienes la sensación de tener rabia acumulada o si no te permites estar nunca triste, enfadado/a, aburrido/a… pide ayuda.
Si te cuesta controlar la impulsividad, si a menudo actúas sin pensar y luego ves que hubiera sido mejor hacer las cosas de otra forma, si presentas explosiones de agresividad o ira, si sientes que estás enganchado/a al juego, a las tecnologías, etc., y sientes que no puedes hacer nada por evitar caer siempre en las mismas conductas, si sientes que pierdes el dominio sobre ti mismo/a… pide ayuda.
Si te preocupa tu salud, si tienes dolores y molestias, sientes que a veces te cuesta respirar, a menudo te sientes fatigado/a o ves que tu cuerpo presenta reacciones atópicas, si sientes que se te hace un nudo en la garganta o sientes que se te cierra el estómago, si a menudo tienes dolores de cabeza sin saber exactamente por qué o sientes mareos y náuseas y los médicos no saben encontrar una explicación para todo esto que te pasa… pide ayuda.
Si un miedo concreto no te deja hacer las cosas como quisieras, si tienes miedos que escapan de la lógica y la razón, si presentas reacciones incontrolables y desmedidas ante situaciones que al resto no les afectan igual, si te sientes inseguro/a cuando te alejas de casa o cuando te encuentras en espacios abiertos, si estás siempre preocupado/a por tu salud y tienes miedo a ponerte enfermo/a, si no te atreves a hablar con personas desconocidas o ante una audiencia, si tienes miedo… pide ayuda.
Si estás pasando por un momento de cambio en tu vida o si tienes la sensación de que todo siempre es igual y te sientes estancado/a, si te cuesta ver hacia dónde vas y encontrar tu camino, si te cuesta saber quién eres tú mismo/a y cuáles son los motivos que te hacen seguir adelante, si te sientes solo/a entre la gente y te encuentras perdido/a… pide ayuda.
Si siempre sigues unos patrones repetitivos en tu forma de pensar, sentir y comportarte, que determinan tu forma de relacionarte con los demás y de vivir tu vida, si te das cuenta de que tropiezas siempre con la misma piedra, si a veces tienes la sensación de que sientes demasiado o, al contrario, demasiado poco, si ves que necesitas tener a los demás siempre muy cerca, o siempre demasiado lejos… pide ayuda.
Si has vivido una experiencia dolorosa que hoy todavía te afecta, si a menudo te vienen recuerdos a la memoria de situaciones que procuras evitar y que te causan ansiedad, si has vivido una situación extraña que no sabes muy bien cómo explicar o calificar… pide ayuda.
Las preguntas que más nos hacen antes de empezar.
Cuando las discusiones se repiten sin llegar a ninguna parte, cuando cuesta comunicarse o sentirse cerca, tras una crisis como una infidelidad, o cuando hay dudas sobre el futuro de la relación. No hace falta esperar a que la situación sea extrema: cuanto antes se consulta, más fácil es cambiar las dinámicas.
Es bastante habitual que un miembro de la pareja tenga más dudas que el otro. Se puede empezar con quien tiene ganas de venir y, más adelante, proponer a la otra persona que se incorpore. También es posible trabajar individualmente cómo vives tú la relación.
El objetivo es que ambos podáis entender qué os pasa y tomar decisiones conscientes y respetuosas. A veces eso significa reforzar la relación y otras, acompañar una separación de la forma más sana posible. El terapeuta no toma partido por nadie.
Sí. La sexualidad forma parte de la vida en pareja y es un tema que se puede abordar con total naturalidad y respeto, en un espacio confidencial. Hablar de ello ayuda a entender los deseos, necesidades y dificultades de cada uno.
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